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Por Jaime Guerrero Vázquez.- El diario Reforma reproduce las declaraciones de Paul Krugman, notable economista, ganador del Premio Nobel de Economía. Según él, las cifras de aranceles contra Estados Unidos que presentó Trump el 3 de abril son muy altas y "completamente falsas". 

"No se trata sólo de que parezca estar imponiendo aranceles mucho más altos de lo que casi nadie esperaba. También está haciendo afirmaciones falsas sobre nuestros socios comerciales -no estoy seguro de si son mentiras, porque podría ser un verdadero ignorante- que los enfurecerán y les dificultarán mucho dar marcha atrás".

Krugman puso de ejemplo a la Unión Europea, que aplica un arancel promedio a los productos estadounidenses de menos de 3 por ciento y que Trump aseguró que eran de 39. "¿De dónde entonces saca el porcentaje de 39 por ciento? No tengo idea". Finalmente, el economista concluyó: "Se ha vuelto completamente loco".

Pero no, Trump no se ha vuelto loco, hay una lógica detrás de los aranceles, equivocada y retorcida si se quiere, pero una lógica al fin. Hay que puntualizar esta, si es posible:

1) El discurso de Trump fue dirigido a sus seguidores, que siguen siendo muchos. Los datos de los aranceles contra Estados Unidos no tienen que ser verídicos, tienen que mostrar el “abuso” que, según el hombre naranja, se ha cometido contra su país en los últimos 50 años. Fue un discurso para enojar aún más al estadounidense promedio.

2) La andanada más fuerte de aranceles la dirigió contra Asia: China, Japón, Corea del Sur, Vietnam, India, Tailandia, Camboya, etc. Por supuesto, estos países están amenazando la supremacía económica de los Estados Unidos. Trump quiere cortarles el paso.

3) La segunda andanada con fuerza fue contra la Unión Europea, que también ha crecido y, si bien no amenaza económicamente a los Estados Unidos, el presidente estadounidense la acusa de haber obtenido múltiples ventajas de su país no sólo en el terreno económico sino también militar y, a cambio, no haber sido suficientemente recíproca. El hombre de la Casa Blanca quiere recordarles quien manda.

4) A Canadá y México les fue bien o, como dicen analistas y expertos, les pudo haber ido peor. Se libraron de los aranceles recíprocos, pero cargarán el arancel a las partes de vehículos que no sean estadounidenses y los aranceles al acero y aluminio. Estos últimos afectan sobre todo a Canadá. En el caso de México, más del 50% de lo que exporta a Estados Unidos no está protegido por el T-MEC, así que estos productos deberán sufrir el 25% de aranceles. Es posible que este trato diferencial a sus socios de Norteamérica sea el preludio para reformular el Tratado de Libre Comercio entre los tres países con cambios que favorezcan a Estados Unidos, pero que también les cierren las puertas a los competidores de Asia y, en menor medida, de Europa.

Fiel a su estrategia, Claudia Sheinbaum (CS) ha minimizado el golpe trumpista y ha destacado “la habilidad” de su gobierno para negociar y defender “la soberanía”. “A México se le respeta” ha repetido, en esa estrategia que le ha retribuido una popularidad como no se había visto. Por supuesto, si sirve no hay razón para cambiarla.

En ese camino, convocó a legisladores, gobernadores, empresarios y líderes sindicales a una reunión en el Museo de Antropología, el marco adecuado para el anuncio de la forma en que se “acelerará” el Plan México, presentado el pasado mes de enero. Qué mejor que el amparo de las culturas prehispánicas muertas que tanto dicen venerar. Si no se pudo el Zócalo, por lo menos el Museo.

En ese lugar, la presidenta presentó 18 puntos. No entraré en muchos detalles acerca de esto. Vale la pena, sin embargo, señalar que son un conjunto de buenos deseos, aspiraciones imposibles y propuestas muy concretas, algunas que pueden ser muy costosas. El documento podría haber sido firmado por cualquier presidente fuera panista o priista.

CS evitará en lo posible pelearse con nuestro vecino del norte y detrás de sus propuestas busca aminorar o evitar la caída del mercado interno, seguir aglutinando a los sectores sociales que apoyan a la 4T, continuar con la narrativa soberanista, no perder popularidad y darles balón a los empresarios que apoyan al gobierno. Lo demás es demagogia.

Es interesante ver que MORENA y su gobierno operan con el manual del viejo PRI: unidad nacional, apoyo incondicional a la presidenta, cero disidencias y ver los problemas comerciales con anteojos nacionalistas.

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